lunes, 9 de febrero de 2015

Lo que alguna vez fuimos.

Hola ¿Me recuerdas? Hace algunos años decidimos hacer tontas promesas que hoy están más que enterradas y es increíble lo rápido que pasa el tiempo porque  míranos…  ya no somos aquellos  niños que se tomaban de la mano para cruzar la calle. Te escribo porque me voy de la ciudad y en medio de tanto polvo y cajas de la mudanza encontré una carta que escribiste con tinta negra, ahora que lo recuerdo jamás fuiste bueno en expresar tus sentimientos pero por alguna  extraña razón conmigo fuiste el mejor, siempre llenabas mis cuadernos con tus poemas cursis y yo siempre escribía nuestras iniciales en tus brazos y en la palma de tus manos. Me entere que  tiraste todas mis cartas y todas esas cosas tontas que las chicas les regalan a los chicos cuando tienen 16 años pero está bien porque así era más fácil olvidar mi nombre, las canciones que escuchábamos juntos  y todas esas tonterías que nos aferran a alguien que ya no está.
El tiempo hizo su trabajo y  sanó  las heridas que causaban dolor especialmente  en  los días lluviosos y madrugadas solitarias, el tiempo es sabio pero tonto al mismo tiempo porque se le olvida que nuestro corazón es terco y tiene memoria, así que no le doy todo el mérito porque quien decidió dejar de recordarte fui yo,  la misma que se cansó de tantas decepciones y de tus “por siempre” que apenas duraron unos cuantos meses, pero ya nada de eso importa, en fin éramos solo unos niños.
He aquí la carta, sonríe, recuerda  y salúdame a tu esposa.  

“No soy muy bueno expresando mis sentimientos y para serte sincero es la primera carta de amor que escribo y no sé cómo empezar. Quizá  podría empezar recordándote lo hermosa que te ves sonriendo o estando enojada  pero ¿qué estoy diciendo? Te ves hermosa de cualquier manera, tan hermosa  como la primera vez que te vi, llevabas el uniforme que llevaban otras trescientos chicas pero a ti era la única que le quedaba perfecto, tu cabello ondulado me enamoró perdidamente y tus ojos enormes me hacían sentir que había nacido solamente  para amarte. Llevamos 258 días juntos pero para mí es como si te conociera de toda mi vida, siento que mi corazón late muy rápido cada vez que tomas mi mano para cruzar la calle o cuando te despides con un beso en la mejilla dejándome el olor de tu brillo labial rosa. Sé que me quieres sinceramente por la forma en que me miras y en que sonríes cuando te digo que jamás voy a dejar de amarte, porque es verdad, nunca voy a dejar de amar a esa niña dulce que le encantan las paletas de agua y sueña con tener un refugio de animales cuando sea mayor.
 No imaginas lo feliz que soy desde que estás a mi lado y lo único de lo que me arrepiento es de no haberte encontrado  antes. No quiero perderte nunca, no sería capaz de seguir viendo el mundo como lo veía antes de que llegaras a mi vida, tan sombrío y tonto porque ahora que estás a mi lado sé que este planeta vale la pena y no me cansaría jamás de él  porque tú habitas aquí.
Te amo como nunca voy a amar a alguien más, mi corazón tiene tu nombre y sé que el tuyo tiene el mío.

Te amará siempre, tú sabes quién.”